El maitake es una de las setas más apreciadas de la cocina japonesa y una de las que más tardó en dejarse cultivar. En VitalSetas lo trabajamos en cápsulas, que hoy se distribuyen a través de farmacias y droguerías.
El Maitake debe su nombre japonés —que significa "hongo que baila"— a una leyenda: era tan raro encontrarlo en estado silvestre que quien lo hallaba bailaba de alegría. En inglés se le conoce como "hen of the woods" (gallina del bosque) por sus racimos superpuestos, que recuerdan a un plumaje.
No es un hongo con sombrero y tallo, sino una masa de láminas carnosas superpuestas que brota en la base de los robles, en abanicos de color gris pardo. De lejos, sobre la raíz de un árbol viejo, parece más un ave agazapada que una seta — de ahí el nombre inglés.
Durante siglos el maitake fue exclusivamente silvestre. Crece en la base de robles maduros, reaparece en el mismo árbol año tras año, y encontrarlo dependía de conocer el árbol — un conocimiento que en Japón se heredaba dentro de la familia y se guardaba como secreto.
Eso explica la leyenda del baile: no era una seta que se saliera a buscar, era una seta que se encontraba. En algunos relatos llegó a valer su peso en plata.
La situación cambió en los años ochenta, cuando cultivadores japoneses lograron reproducirlo en condiciones controladas sobre sustrato de madera. Fue un avance técnico considerable, y es la razón por la que hoy existe maitake accesible donde antes había un hallazgo afortunado.
A diferencia del reishi, el chaga o la cola de pavo —que son leñosos e incomibles—, el maitake es un hongo culinario de primera. En Japón se saltea, se hace en tempura, se añade a sopas y a arroces.
Su textura es firme y fibrosa, y su sabor es intenso, terroso y con un punto de nuez. Es de las pocas setas de esta categoría que alguien podría servir en un plato sin explicar nada.
La fracción D de sus betaglucanos es objeto de numerosos estudios en investigación metabólica de laboratorio.
Nuestro maitake se elabora a partir de cuerpo fructífero 100% orgánico, sin rellenos ni sustratos de cultivo, con más de 30% de betaglucanos verificado en laboratorio.
El maitake forma parte de nuestra línea de cápsulas, que se distribuye por canal farmacéutico — Farmatodo y droguerías— y no por la tienda en línea. Los detalles de ese canal están en la página de cápsulas.
Si lo que buscas es un extracto en polvo para mezclar en bebidas, los que trabajamos en ese formato son melena de león, reishi, cordyceps, chaga, tremella y cola de pavo. Están todos en el catálogo de extractos.
Y si te interesa la orientación de un profesional antes de decidir, nuestro directorio médico reúne médicos integrativos y funcionales.
Por una leyenda japonesa: al ser tan difícil de encontrar en el bosque, quien daba con un ejemplar bailaba de alegría. El nombre se quedó y hoy es el que se usa en todo el mundo.
Sí, es el nombre en inglés de la misma especie, Grifola frondosa, por el parecido de sus racimos con el plumaje de una gallina sentada.
El maitake fresco es un ingrediente culinario habitual en Japón: salteado, en tempura, en sopas. Es distinto del reishi o el chaga, que son leñosos y solo se consumen en líquido.
En formato extracto en polvo trabajamos otras seis setas. El maitake está en nuestra línea de cápsulas, de distribución farmacéutica.
Es una fracción específica de los betaglucanos del maitake, aislada y estudiada por separado en la literatura científica. Es un compuesto, no un producto: lo que ofrecemos es un alimento.
En general las setas de esta categoría se combinan sin problema, con un límite sugerido de 3 gramos diarios en total cuando se trata de extractos en polvo.
Si quieres ver cómo se comparan las ocho setas que trabajamos, la guía de hongos funcionales las repasa una por una.